Pableliebers vs. Riveraliebers

Lo bueno de venir “leída de casa” es que cualquier cosa que me intenten contar otras personas, intentando atacar a lo que pienso o creo, no me sorprende. Me paso mis ratos libres empapándome de información, contrastando, leyendo críticas. Esto hace que ya tenga costra. Eso contando con que acierten en el tiro, que suelen errar.

Hoy venia a hablar de un fenómeno de estos de “a pie” que vengo notando desde hace unos meses. Quizá venía ocurriendo desde mucho antes, pero a mi juicio, se ha intensificado.

Los fans alocados de la “nueva política” 

Antes de que nadie se lance cual hiena, siento decir que no, que yo no tengo a nadie en un pedestal. Si algo he aprendido de hace un año hasta hoy, es que las palabras bonitas se las lleva el viento. Que para revertir la situación, que se da no solo en este país, sino la extensa mayoría, se necesitarían llevar a cabo no “reformas” (algo de lo que se llenan la boca todos) sino decisiones que serían duras, pero que bien porque son temas tabú en este país, bien porque surgen agentes con el sistema coaligados para, de una u otra forma, mantenerlo (un ejemplo: mantener la Casa Real, con un monarca con poder ejecutivo otorgado por nuestra carta magna, son cosas que impiden el desarrollo de una democracia verdadera y literal; ya habrá tiempo para este tema)

A lo que íbamos, que me voy: se entiende, en argot popular, que la nueva política de este país la representan dos partidos, Ciudadanos y Podemos. Si consideramos que hayan ascendido a jugar en primera plana, sí, pero cuando entremos en detalle quizá no sea del todo cierto. Con esto no quiero decir que todos los que siguen de un partido sean así, solo quiero hacer ver un sector, que tienen ambos, nada autocrítico y que no creo que en ningún momento vayan a sacar algo bueno, al menos para sí mismos. Tienen unas características, de verdad que sí, no fallan. No podría saberlo si no siguiese de ambos bandos:

  • Hacen propanganda masiva de cada palabra que dice su “líder” No importa que no hayan entendido qué ha querido decir, es más, algo por lo que se caracterizan Pablo  y Albert, es en lanzar mensajes por las redes vacíos de contenido. Los lees y dices: ¿y qué? Todo lo aplauden, aunque sean redundancias.

“Esto es una oportunidad de poner en marcha una legislatura de reformas profundas que necesita España” (¿Qué os dije? La dichosa palabra, reformas, que lo dice, pero eso si, no te creas que matiza según lo dice, el qué. Y aunque te metas a buscar alguna concreción en sus programas, tampoco salen de superficialidades y propaganda) (Perdón, quizá debería haber dicho que muchos si sabemos qué reformas son esas a las que hacen referencia: aquellas que satisfagan más a la patronal de empresarios y hundan más a la clase trabajadora, privándola de derechos laborales y sociales)

. “Trabajaremos con los valores que nos trajeron aquí: Honestidad, Esfuerzo, Sentido de Estado y Transparencia”  (Otra, “Sentido de Estado”: me juego que lo oyen sus votantes y ni saben explicar qué quiere decir, de primeras porque no sé ni que entenderá él por esto. Ni casi nadie sabe dar una definición precisa. Palabrerío bonito hasta aquí si no sabemos. Pero ¿qué es el Estado? (RAE):

5. m. País soberano, reconocido como tal en el orden internacional, asentado en un territorio determinado y dotado de órganos de gobierno propios.

6. m. Forma de organización política, dotada de poder soberano e independiente,que integra la población de un territorio.

7. m. Conjunto de los poderes y órganos de gobierno de un país soberano.

He hurgado en las entrañas de la red y veo que nadie tiene una definición exacta. Los políticos que la han usado parece que hayan querido hacer más burdos juegos de palabras que realmente dar a entender una intención ejecutiva y/o legislativa real. Os dejo con un extracto de una carta al director de El Debat de J.A. Sánchez Campos, que escribía, aunque en otro contexto, sobre el uso indiscriminado de esta expresión:

Tener señor@s mi@s sentido de Estado es no anteponer los deseos de Bruselas a las necesidades sociales de la ciudadanía española, revisar los pactos adquiridos y luchar por los intereses del país que juraron servir. Tener sentido de Estado es no dirigirse a los micrófonos del mundo nombrando la “mayoría silenciosa” como ejemplo de democracia plegado a su autoritaria gestión política. El sentido de Estado es el que ampara el derecho constitucional y la democracia a la ciudadanía activa, que participa y reivindica sus derechos y los de esa “mayoría silenciosa” de forma solidaria, que no puede en ocasiones demostrar como quisiera. […] Sentido de Estado es no chupar del puro de la soberbia y el egocentrismo, rozando la vergüenza, sin apagar el fuego de la indignación, el desánimo y la desprotección de las familias. En democracia, la opinión pública no sólo se demuestra en las urnas –en la mayoría de las ocasiones engañando a los votantes-, la voluntad del pueblo no está por encima de las leyes, como la de los políticos no prevalece por encima de los ciudadanos.

Al final, lo que me da la sensación, es que, en ese intento de vendernos, en este caso, su liberalismo económico más salvaje, del que se espera una leve intervención del Estado en la economía del país, pareciera querer reforzarlo mientras tanto en otras cuestiones. A fin de cuentas, si dices, “dar sentido de Estado”, suena a que quieres reforzarlo, ¿no? Si no es la intervención en economía, ¿qué reforzaría? Son preguntas más delicadas de lo que puede parecer, y me estoy enredando.

“Hemos hecho una propuesta de gobierno seria y Rajoy ha dado un paso atrás. El cambio es posible. Espero que el PSOE esté a la altura” (¿Eh? Pero a ver, Podemos no tiene su raíz en el 15M donde se gritaba aquello de “PP, PSOE, la misma mierda es”? Me he debido de perder… Os pasáis desde vuestro nacimiento tirandoles piedras (aquí también hay circo televisivo), una campaña electoral diciéndoos sendas cosas subidas de tono político y que no vais a pactar…etc. ¿Y ahora sí valen? Venga ya, ustedes lo que se piensan es que todos tenemos amnesia. Vaya tomadura de pelo.

 Se cumplen dos años desde este día. Creyeron que estábamos locos, pero demostramos que se podía  (Que se puede, ¿el qué? ¿Frenar el desangramiento de los trabajadores en sus condiciones de trabajo apoyando el mismo sistema que lo propicia? ¿Ponerse de parte de esos mismos que explotan y yendo de coleguitas de estos en vez de estar con el oprimido y el precario? ¿Conseguir que se frenen los desahucios y no predisponer a esas personas a la exclusión social? ¿Que el presidente de la patronal diga que ya no le dais miedo porque ni vosotros podéis acabar con el sistema de privilegios legislativos y ejecutivos con los que cuentan? […]

¿Qué estoy haciendo aquí? Madre mía, con qué dos nos ha brindado el dios supremo de la democracia, ¿eh? Y están empezando, lo que nos queda aguantarles.

 

  • Les expones, algo así como acabo de hacer yo arriba, sus flaqueos, que saltan evidentes, y se te echan encima como hienas desmedidas. De ambos partidos.

Les dices a la gente de Podemos: “Como han rebajado el discurso y programa (que era por aquel 2014 atrevido, por donde debería haber ido la cosa) de dos años a ahora, ¿eh?” Y se te tiran encima diciéndote de todo: que si la gente que les criticamos es que somos unos ortodoxos, unos dogmáticos, unos antiguos (cenizos, mejor, como nos llamo su líder), que si entorpecemos el proyecto del cambio (ja, ja, ja… ), que si le hacemos el juego a la derecha…etc (vernos de uñas entre “supuesta” gente de izquierdas está claro que les beneficia; la miga es si vuestros líderes realmente lo son) No hay que ver más que recientemente cuando en un entrevista en el Congreso, a Iñigo Errejón se le dice “gobierno de izquierdas” y responde “no, gobierno del cambio” Parece que les diera alergia decirlo y todo. Sin palabras.

A los de Ciudadanos: que es un partido aupado desde las élites financieras del país (leedlo, no faltó ni un pez gordo de este país) que es pura propaganda, robando el discurso de un partido canalizador de la desesperación como es Podemos con cosas como “desigualdad, pobreza, desahucios, corrupción, privilegios…bla, bla, bla”, que juega con el rollo del “centro político” pero los curtidos sabemos que es una táctica muy vieja para pescar en todas las aguas de votantes. Por favor, me recuerda  esto a un fenómeno Rivera  que ya se vio en Reino Unido en 2010 con un señor llamado Nick Clegg, que jugaba en el socioliberalismo, y ante no poder formar gobierno el señor Cameron, conservador y liberal, este primero actúo de bisagra facilitando gobierno al conservador. Encima, para nota humorística, también iban de color naranja ¿Pero con qué me queréis venir a sorprender? Otra vez, ¿qué estoy haciendo aquí?

  • Lo peor de todo: falta de información política.


¿Qué quiero decir con esto? Muy sencillo, lo que vengo comprobando con ambos grupos es que se han limitado a hacer de meros tragaderas de propaganda. Sé que va a doler un comentario así, pero es cierto, y va encadenado a otra idea. Y es que no les ves que hagan por buscar información extra, por indagar en esas supuestas promesas que hagan sus líderes, en comparar que decían un año atrás con lo que dicen ahora,…todo para ellos es correcto, y esto es algo muy particular: no se cuestionan nada.

Y por eso, parece que la “nueva política” tiene más de fenómeno fan (adolescente es una redundancia aquí, ¿no?) que de seriedad ¿Aplaudir lo que sea y ya está? Pues no, como seguro que nadie va a tener para todo propuestas correctas, hay que atreverse a decir que algo está mal, que no debería ser así; si un líder o responsable anuncia algo, se le pide que llegue hasta el final, que concrete, que desgrane, lo contrastamos, lo comprobamos, lo rebatimos. Eso es hacer política. Lo demás, es pan y circo.
Aparte, formarse políticamente no es algo que solo esté al alcance de los que hayan estudiado políticas o derecho. Ellos tendrán ventajas en conocer más conceptos, que para eso es en lo que se especializaron, pero para aquellos que elegimos otras áreas, ponernos a la altura de la cuestión con cierta talla no es imposible, pero tampoco tarea fácil.
Esto es que para poder verter juicios algo fructíferos, y no una mera opinión (que por poder puedes soltarla, pero si es una tontería sin fundamento o un impulso, a poco llegas) tenemos que hacer por formarnos. Si queremos entrar en este campo, no puede ser que no conozcamos conceptos básicos, que no sepamos describir, por ejemplo, la línea política de nuestra formación y que implican estas. También que es lo que proponen los que están enfrente. Si no leemos cuando publican algo “malo” sobre la formación (que sea cierto o no, obedece a contrastar información), o lo sabemos y les seguimos haciendo el “buzoneo 2.0” estamos engañando a mucha gente. ¿A qué quiero llegar? Que si queremos aportar, y no ser meros loros, tenemos que cultivarnos: leer libros de política, sociología, economía (aunque sea como yo, poco a poco, en pequeños ratos, es un aprendizaje continuo), buscar por las hemerotecas, contactar con aquellos militantes que llevan años para aprender de ellos (ellos un día eran como nosotros), vigilar de cerca si las bases tienen trascendencia, contrastar las noticias que se publican en los medios…etc.
Se me ocurren muchas cosas. Claro, que si vamos a limitarlo a repetir estamentos que hemos oído por ahí, en clase, en televisiones, radios o por que lo dice “tu primo el de Huesca” (concepto tomado de @masademocrata) pues, quien nos dice que es cierto. Pueden ser mentiras repetidas hasta la saciedad y durante años o décadas (ya me salen dos en cuestión de segundos) y aquí estamos. Por eso os pongo de donde saco todo lo que escribo. Podéis ir y mirarlo por vuestra cuenta; no tenéis por qué creerme.

Como maravilloso resumen, os dejo uno de estos casos con los que me he encontrado esta mañana, donde las capturas resumen todo lo expuesto arriba. El repaso que se lleva es de libro.

 

Es hora de ir cerrando el post; podría sacar muchísimo más jugo a cada uno de los apartados, pero creo que la idea que venía a exponer y comentar, va sobrada.
Fuentes:

RAE

El Debat Catalunya

El Plural – Ciudadanos y el tuit del Ibex // La reunión secreta de Rivera y el IBEX35

¿Quién es Nick Clegg? ¿Qué paso en 2010? Similitudes con España 2016

Socialdemocracia y socioliberalismo (no estoy de acuerdo con muchas expresiones y merece matices que pienso, obedecen a la subjetividad como nos pasa a todos, pero era el mejor escrito; seguro que a mi también se me puede corregir)

 

 

 

 

 

 

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